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Los padres que no cuidan de sus hijos en redes sociales

Vivimos en la sociedad de las redes sociales. ¿Pero sabemos realmente disfrutar de esta realidad sin asumir demasiados riesgos? Y sin pensar directamente en nosotros… ¿Saben los padres jóvenes y no tan jóvenes si sus hijos están desarrollando conductas no adecuadas frente a un ordenador? ¿Están concienciados mayores y pequeños sobre lo que supone preservar nuestra esfera personal y nuestra privacidad cuando usamos las redes sociales o Internet? Estas y muchas otras preguntas las responde Becky, la protagonista del vídeo que comparto, una pequeña de 10 años que, lejos de abrazar los hábitos positivos al interactuar en el 2.0, actúa de forma muy equivocada. 

Si al hablar del comportamiento de personas adultas en redes sociales se antoja determinante saber optimizar los diferentes filtros de privacidad y desarrollar una conducta adecuada, cuando hablamos de niños o adolescentes es determinante que éstos no estén solos delante de un ordenador. El asesoramiento en la correcta utilización de Internet y las redes sociales es clave para evitar casos de acoso, violencia directa o indirecta, etc.

CUANDO LA RESPONSABILIDAD NO ES SÓLO DE LOS PADRES

Pero la responsabilidad de todo lo que ocurre en redes sociales no sólo compete a los padres de los adolescentes. Se han dado situaciones denunciadas de presión, falta de respeto y otras modalidades de ciber-bullying que en ocasiones ha derivado incluso en la muerte del menor perjudicado.

Lo ocurrido con Carolina Picchio, una joven italiana de 14 años, sirvió para que su propia madre pidiera responsabilidades a Facebook. Después que unos amigos de su ex novio subieran un vídeo en el que se veía a la joven bajo los efectos del alcohol después de una fiesta, conocidos de Carolina escribieron a la famosa red social pidiendo la retirada de este contenido; las peticiones no fueron atendidas, y la pequeña terminó suicidándose después de una campaña de acoso online. Fue entonces cuando la madre de Carolina pidió responsabilidades a Facebook para que se protegiera más y mejor a los adolescentes que acceden a las redes. El ‘Gigante’ de Mark Zuckerberg  sí reaccionó entonces, aunque sin aceptar responsabilidad directa con lo sucedido. De todo esto pueden sacarse muchas conclusiones, pero sobre todo una muy importante: si un adulto está en redes sociales debe ser lo suficientemente hábil y estar lo suficientemente formado como para preservar su intimidad y su privacidad; pero si un menor decide estar en redes sociales debe ser siempre bajo la aprobación de sus progenitores, que deben saber asesorarle en todo momento en el buen uso de una herramienta productiva pero también peligrosa.